RUBEN DARÍO POEMAS – NICARAGUENSE

RUBEN DARÍO: POETA, PERIODISTA Y DIPLOMÁTICO.

Los poemas de Ruben Darío (Su verdadero nombre fue Félix Rubén García Sarmiento) son hermosos. Ciertamente no sólo fue poeta, sino además periodista y diplomático. Influyó la poesía del siglo XX en Latinoamérica y es el máximo representante del modernismo literario en lengua española. Se le llamó: EL PRINCIPE DE LAS LETRAS CASTELLANAS. Nació 1l 18 de Enero de 1867 en Nicaragua, en lo que se conoce hoy como Ciudad Darío. Se despidió del mundo en León, el 6 de Febrero de 1916.
Ruben Darío viajo mucho; fue a El Salvador, Guatemala, Argentina, Chile, Perú, Paris, etc. Grandes personajes influenciaron su obra entre ellos: Victor Hugo, Théophile Gautier, Leconte de lisle, Catulle Mendès, José María de Heredia y Paul Verlaine, Edgar Allan Poe, Villiers de I’Isle Adam, León Bloy, Lautréamont, Eugénio de Castro, Ralph Waldo Emerson, Walt Whitman, José Martí, Campoamor y vale decir que fue gran admirador de Gustavo Adolfo Becquer.

Si gusta leer más de este gran poeta hágalo aquí: RUBEN DARÍO.

POEMAS DE AMOR DE RUBEN DARÍO.

MARGARITA

¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá.

Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
«Sí… no… sí… no…» ¡y sabías que te adoraba ya!

Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces días,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor, te deshojó!

Ruben Darío, poeta nicaraguense
Ruben Darío

RIMAS X

En tus ojos un misterio;
en tus labios un enigma.
Y yo fijo en tus miradas
y extasiado en tus sonrisas.

RIMAS XII

¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la he visto: es de luz…
(Se asoma a tus pupilas
cuando me miras tú.)

¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? Aquí está.
(Muestra, niña gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el sol primaveral.)

¿Que no hay Dios? ¡Qué blasfemia!
Yo he contemplado a Dios…
(En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.)

¿Que no hay infierno? Sí, hay…
(Cállate, corazón,
que esto bien por desgracia,
lo sabemos tú y yo.)

DÍA DE DOLOR

¡Día de dolor,
aquel en que vuela para siempre el ángel
del primer amor!

MÍA.

Mía: así te llamas.
¿Qué más harmonía?
Mía: luz del día;
mía: rosas, llamas.

¡Qué aroma derramas
en el alma mía
si sé que me amas!
¡Oh Mía! ¡Oh Mía!

Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.

Yo triste, tú triste…
¿No has de ser entonces
mía hasta la muerte?

QUE EL AMOR NO ADMITE CUERDAS REFLEXIONES

Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.

No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.

Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y el perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.

Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.

PARA LA MISMA

Miré al sentarme a la mesa,
bañado en la luz del día
el retrato de María,
la cubana japonesa.

El aire acaricia y besa,
como un amante lo haría,
la orgullosa bizarría
de la cabellera espesa.

Diera un tesoro el Mikado
por sentirse acariciado
por princesa tan gentil,

digna de que un gran pintor
la pinte junto a una flor
en un vaso de marfil.

OTROS POEMAS DE RUBEN DARÍO.

LA CALUMNIA

Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

YO PERSIGO UNA FORMA…

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
el abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;

y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.

UN SONETO A CERVANTES

Horas de pesadumbre y de tristeza
paso en mi soledad. Pero Cervantes
es buen amigo. Endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.

Él es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis sueños errantes.
Es para mí: suspira, ríe y reza.

Cristiano y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino.
¡Así le admiro y quiero,

viendo cómo el destino
hace que regocije al mundo entero
la tristeza inmortal de ser divino!

Si gusta leer más poesías hágalo aquí: ĪNDICE DE POETAS.
Si prefiere mitos hágalo aquí: ÍNDICE DE MITOS.

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